Aprender a jugar al ajedrez, sí, pero ¿cómo?

El cole es el escenario ideal

Lógicamente, lo ideal, es aprender de pequeños. Aprovechando que nuestro cerebro es una esponja. A día de hoy, desde Caissa, al igual que se hace en otras comunidades, abogamos por formar a los docentes de los centros educativos de nuestra comunidad para que sean ellos los responsables de transmitir el conocimiento del ajedrez en sus aulas.

Por el sencillo hecho de que son los profesionales que mejor preparados están pedagógicamente para afrontar estos retos. La realidad es que muchos de los peques que vienen a aprender a jugar al ajedrez con nosotros vienen motivados por lo que han aprendido en sus coles. Escenario ideal.

El ajedrez es el deporte más intergeneracional

En otros casos, y aprovechando que el ajedrez es el deporte más intergeneracional que existe, los peques aprenden gracias a la transmisión de conocimientos por sus padres / madres o abuelos / abuelas.

Hay veces en que no se sabe muy bien por qué los niños demandan aprender a jugar al ajedrez sin que aparentemente haya habido un contacto con juego. En cualquier caso, el aprendizaje del juego debe ser progresivo. No es una buena idea ponerle a un niño delante un tablero y todas sus piezas y tratar de motivarle. Es preferible que nos inventemos “minijuegos” para el aprendizaje del movimiento de cada una de las piezas y vayamos afianzando los pasos antes de avanzar.

A los niños les encantan cada una de las curiosidades, anécdotas, pequeños retos, misterios o historietas personales que les podamos contar con un poquito de entusiasmo.

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